Logroño ha incorporado este miércoles a cuatro nuevos nombres a su nómina de vecinos insignes. El alcalde, Conrado Escobar, en representación de toda la Corporación Municipal, ha entregado en el Salón de Plenos del Ayuntamiento las Insignias de San Bernabé 2026 al exjugador del CD Logroñés Agustín ‘Tato’ Abadía Plana, a la historiadora Teresa Álvarez Clavijo, a la comerciante Rosa Grandes León y a la presidenta del Consejo Regulador de la DOCa Rioja, Raquel Pérez Cuevas.

La ceremonia, marcada por la emoción y el orgullo logroñés, ha servido para reconocer cuatro trayectorias muy distintas, pero unidas por una misma idea: la contribución personal y profesional a la ciudad. Deporte, historia, comercio y vino han sido los cuatro ámbitos representados en un acto en el que los homenajeados han mirado al pasado con gratitud y al futuro con compromiso.

Agustín Abadía, leyenda viva del histórico CD Logroñés, ha protagonizado uno de los momentos más emotivos del pleno. El que fuera símbolo del ascenso del equipo a Primera División recordó que llegó a Logroño hace cerca de cuarenta años para jugar al fútbol y que la ciudad acabó convirtiéndose en su casa. Visiblemente emocionado, situó este reconocimiento entre los días más importantes de su vida, junto al nacimiento de sus hijos riojanos y aquella jornada inolvidable del ascenso. “Me siento un ciudadano más de esta ciudad”, resumió, antes de dedicar unas palabras de especial agradecimiento a su mujer, Ángeles, por medio siglo de apoyo constante.

Teresa Álvarez Clavijo recibió la insignia como una de las grandes referencias en el estudio del Logroño del siglo XVI. Historiadora del arte, investigadora y divulgadora del patrimonio local, reivindicó la importancia de conocer la historia para entender el presente. En su intervención recordó que Logroño se ha construido siempre desde la mezcla, los oficios, las familias y las culturas diversas, y defendió que no se puede vivir el presente “sin mirar al pasado”. Su discurso conectó la memoria de la ciudad con una llamada actual a la convivencia y al valor de quienes la levantaron antes.

Rosa Grandes León encarnó el reconocimiento al comercio tradicional logroñés, ese comercio de cercanía que ha dado vida durante décadas a las calles de la ciudad. Su trayectoria representa a varias generaciones de comerciantes que han hecho del trato directo, la paciencia, el cuidado y la constancia una forma de construir barrio y comunidad. Su insignia puso en primer plano la importancia de los pequeños establecimientos como espacios de encuentro, confianza y memoria compartida.

Raquel Pérez Cuevas, presidenta del Consejo Regulador de la DOCa Rioja y primera mujer en ocupar este cargo en la historia de la institución, centró buena parte de su intervención en el arraigo, la gratitud y la pertenencia. La nueva insignia de San Bernabé resumió su vínculo con la capital riojana con una frase especialmente significativa: “Quel es mi pueblo y Logroño es mi ciudad”. Con esas palabras unió sus raíces personales con una ciudad en la que estudió, comenzó su trayectoria profesional, formó su familia y consolidó su relación con el mundo del vino.
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