Amargo final para el sueño blanquirrojo

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El Logroñés desciende a Primera RFEF y dice adiós al fútbol profesional 

Por Sergio Caneda

Moneda al aire, salió barro. El Logroñés llegó vivo a la jornada 42 de una extenuante Liga SmartBank y no hubo margen para más milagros en blanco y rojo. El resto de los actores implicados en la pelea por el descenso hicieron sus deberes (Lugo y Alcorcón, incluso el Sabadell terminó por delante de los riojanos) y los blanquirrojos fueron incapaces de superar a un Las Palmas que llegó a Las Gaunas pensando ya en las vacaciones de verano. Descenso por méritos propios y bofetada de realidad. El fútbol profesional evidenció las costuras de un proyecto que no ha estado a la altura del reto, que era mayúsculo para un club con las peculiaridades de este variopinto Logroñés.

Los de Sergio Rodríguez descienden a la Primera RFEF junto a Albacete, Castellón y Sabadell. De los ascendidos este curso, sólo el Cartagena ha conseguido mantener la categoría avalado por un ejercicio de ingeniería financiera sin precedentes. Los riojanos regresan al barro siendo el conjunto menos realizador, apenas 28 goles en 42 jornadas. Así es imposible competir en el fútbol profesional. Si a la falta de puntería, que el mercado de invierno no resolvió (la aportación de Nano Mesa y Pacheco en el aspecto goleador se limita a un gol), se le une una fragilidad defensiva que ha provocado una sangría intolerable de derrotas, el cóctel del descenso está servido.

Los blanquirrojos firmaron un noviembre para la historia, con seis victorias consecutivas, y una segunda vuelta del campeonato para olvidar, en la que no fueron capaces de ganar a rivales directos (Albacete, Cartagena, Castellón, Lugo o Alcorcón) ni de competir contra los equipos llamados a estar en la zona media y alta de la tabla. La recta final de curso, donde se fraguan los ascensos y los descensos, no soporta ningún análisis bienintencionado. Los riojanos han sumado 5 de los últimos 28 puntos disputados. Misión imposible.

La épica de un recibimiento, que pasará directo al álbum de recuerdos blanquirrojo, se disolvió como un azucarillo en cuanto el balón comenzó a rodar sobre el césped del municipal el domingo. ‘La tuvo Nano Mesa’ será una de las frases más repetidas en el imaginario y torcerá siempre el gesto blanquirrojo. El delantero se plantó, en el minuto 21 de partido delante de Domínguez, pero su inocente remate se encontró con el cuerpo del portero canario. Jarro de agua fría. En otros campos los rivales no fallaban, sí lo hacían los riojanos, incapaces de cumplir su parte del trato ante un contemplativo Las Palmas. 

Si la primera parte no fue brillante ni en juego ni en intensidad, la segunda directamente es para borrarla para siempre de las videotecas. Impotencia es la palabra que mejor define los intentos blanquirrojos de asirse a una categoría que se le escapaba gracias al tanto de Barreiro desde los nueve metros en Vallecas y al golazo a bote pronto de Hugo Fraile en el Municipal de Santo Domingo.

Lo intentaron los riojanos, muy justos de fuerzas y con bastante más corazón que cabeza. Pudieron empatar si Clemente y Leo Ruiz hubieran afinado su punto de mira, pero no era el día. En cambio, a los amarillos les bastó con tirar una pared al borde del área riojana para que Mesa habilitara a Aridai y el delantero canario colocara el balón en la escuadra, muy lejos del alcance de Santamaría. Cuestión de calidad.

El sueño fue bonito mientras duró, lástima que al final se tornase en pesadilla y en lágrimas de impotencia, como las que Iñaki o Rubén Martínez vertieron sobre el césped nada más finalizar el encuentro. Tristeza compartida por miles de blanquirrojos a quienes la dictadura del fútbol les devolvía a la cruda realidad. En una temporada marcada por una pandemia que ha puesto todo patas arriba, el Logroñés y su afición no han podido disfrutar del fútbol profesional en el estadio. Sin ninguna duda, la experiencia acumulada por el club en este viaje acelerado por la Liga y el respaldo de su afición, el mejor activo del club, son, además del ascenso del Promesas a la Segunda RFEF, las mejores noticias que deja esta aciaga temporada.

Tras un paréntesis en la élite, se abre un importante periodo de reflexión en el seno del club para tratar de regresar cuanto antes. Un paso atrás para coger impulso, aprender de los errores y armar un proyecto ambicioso e ilusionante que devuelva a esta Comunidad al fútbol profesional. Un proyecto que no pilotarán ni Sergio Rodríguez desde el banquillo ni Carlos Lasheras en el despacho, arquitectos de un equipo campeón en Segunda B, pero que no fue capaz de obrar el milagro en la Liga SmartBank en una última jornada de infarto.

De las derrotas se aprende más que de las victorias y los golpes, si uno es capaz de encajarlos de la manera adecuada, deben servir para mejorar. En otras palabras, la resiliencia a la que aludía Sergio Rodríguez de manera recurrente en las ruedas de prensa de los últimos meses seguirá protagonizando el día a día del club. Una capacidad de superación que también apareció de soslayo en la emotiva intervención del técnico tras el partido, eclipsada, eso sí, con la publicación por parte del club de una carta del Presidente dirigida a la afición. Cosas de un club variopinto.

U.D. Logroñés: Santamaría; Medina, Pérez, Clemente (Ousama Min. 78), Iñaki; Paulino (Rubén Min. 68), Petcoff (David González Min. 46), Andy, Pacheco (Bogusz Min. 56), Olaetxea y Nano Mesa (Leo Ruiz Min. 56).

U.D. Las Palmas: Domínguez; Lemos, Curbelo (Coco Min. 79), Cardona (Ale Díaz Min. 46), Sergi Cardona; Fernández (Clemente Min. 68), Ruiz, Kirian, Mesa, Espiau (Jesé Min. 46), Mújica (Aridai Min. 62).

Goles: 0-1. Aridai (Min. 74)

Árbitro: Dámaso Arcediano Monescillo (Colegio Castellano-Manchego). Amonestó a los locales (Iñaki Min. 59) y Olaetxea (Min. 60) y a los visitantes Curbelo (Min. 32), Sergi Cardona (Min. 44), Mesa (Min. 54) y Fernández (Min. 67)

 Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 42 de la Liga SmartBank. Antes del partido alrededor de 2.000 blanquirrojos recibieron al equipo en su llegada a Las Gaunas.

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