Plata o barro

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El Logroñés está obligado a ganar al Fuenlabrada, matemáticamente ya salvado, para seguir teniendo opciones de permanencia en la Liga Smart Bank

Por Sergio Caneda

El Logroñés afronta este miércoles, a las 19.00 horas, en Las Gaunas, una ‘final de finales’ ante el Fuenlabrada. Llevamos semanas tachando todos los partidos como finales, tanto es así que el bueno de Ion Errasti bautizó como “nuestra final de la Champions” el partido de vuelta ante el Alcorcón el pasado 14 de febrero. El día de los enamorados, no ha llovido ni nada. No se equivoquen, esta es la buena. Para que los blanquirrojos prolonguen su idilio con el fútbol profesional deben ganar sí o sí al Fuenlabrada. Plata o barro, no hay más. En caso de sumar la victoria, los de Sergio Rodríguez podrán seguir peleando a cara de perro por la permanencia en los dos partidos que restan. En caso contrario, comprará casi todos los boletos para el regreso al barro.

Para este choque, ahora sí que sí trascendental para el futuro del club, Sergio Rodríguez no podrá contar con los lesionados Ander Vitoria, Gorka y Iago López. Clemente ha vuelto a trabajar con el grupo y regresa a una lista de 23 donde también aparecen, muchas semanas después, jugadores del filial. En este caso Víctor Martínez y Sergio García.

En la comparecencia de prensa previa al encuentro, Sergio Rodríguez subrayaba que “nuestro futuro depende de sacar adelante este partido. Sólo vale ganar para tener opciones de mantenernos, lo intentaremos con todas nuestras ganas”. El técnico riojano advertía de la necesidad de “ser inteligente y medir bien los tiempos” durante un encuentro que “será muy largo. Iremos a por el partido desde el principio, pero no se va a resolver en los cinco primeros minutos ni en la primera mitad. Habrá que controlar las emociones y concentrarse en el juego y en nuestro plan de partido”. Tocará armarse de paciencia para afrontar el devenir de un duelo clave para las aspiraciones riojanas.

El Fuenlabrada, matemáticamente salvado con 50 puntos, llega a Logroño con los deberes hechos en un curso muy complicado en su segunda temporada consecutiva en la Liga SmartBank. A pesar de la plaga de lesiones que ha asolado al conjunto azulón, los de José Luis Oltra, que relevó a Sandoval en la jornada 24, han sido capaces de alcanzar el objetivo tres semanas antes de que finalice la competición. 

Los madrileños llegan a la cita de Las Gaunas después de encadenar dos derrotas ante Mirandés y Rayo Vallecano. La temporada, como a todos, se les está haciendo muy larga y los depósitos están ya en la reserva. La estadística del Fuenlabrada lejos del Fernando Torres no invita al optimismo en la parroquia blanquirroja: 27 puntos sumados en 19 jornadas, entre los mejores de la liga. Con todo, el choque de este miércoles estará completamente condicionado por la situación clasificatoria y las urgencias de unos y otros.

José Luis Oltra no podrá contar para este partido con los sancionados Randy Nteka, Pathé Ciss y Salvador. Bajas muy sensibles en el centro del campo azulón, sobre todo en el aspecto del poderío físico, que se suman a las ausencias por lesión de Gassama, Pinchi, el exblanquirrojo Sotillos y el portero Belman. La cara de la moneda la protagoniza Franchu, que regresa a una convocatoria dos meses después. Los madrileños están acostumbrados a recurrir al filial para completar la citación. De hecho, en la recta final de la competición se ha convertido en algo extraordinario que sean capaces de completar los 23 convocados. En Las Gaunas serán 20 los expedicionarios azulones.

Sí está a disposición de Oltra, aunque arrastra ligeras molestias, el delantero Kanté, jugador de moda en Fuenlabrada en las últimas jornadas en las que ha sido capaz de marcar en los dos últimos partidos. El ariete francés es junto al joven Borja Garcés los dos únicos atacantes de la primera plantilla disponibles. Ambos comparten idéntica estadística realizadora: cuatro goles este curso. 

El míster del equipo madrileño apuntaba en la rueda de prensa previa al encuentro que “no va a ser tan importante cómo se juega, el Logroñés lo va a afrontar a tumba abierta porque para ellos es una final. Irá a hacer un partido con tensión, presión, ganas, ímpetu, se están jugando la vida y les quedan pocas oportunidades, poco margen”. Sobre el bloque blanquirrojo, Oltra señalaba que “ha tenido mala suerte, han encajado muchos goles en la parte final de los partidos. Tienen virtudes y también carencias, por lo que están sufriendo. Saldrá a por todas y tenemos que igualar ese ímpetu, esas ganas si queremos puntuar y luego proponer y aprovechar esa presión del rival”.

El Logroñés se jugará en casa y ante un rival con los objetivos ya cumplidos su futuro más inmediato en la categoría. A bote pronto, no parece el peor de los escenarios para los de Sergio Rodríguez, obligados, eso sí, a ofrecer una versión muy mejorada de las prestaciones vistas en los dos últimos encuentros. 

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