Prudencia, paciencia y Balenciaga

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Logroño acumula los mismos puntos que en la temporada pasada, suspendida por el covid, tras resolver en la segunda parte los problemas planteados por Benidorm 

Por Miguel Santamaría

Empecemos por lo particular. Balenciaga se ha ganado el derecho a estar en la escogida de lista de grandes centrales del Ciudad de Logroño en su corta, pero intensa historia. A simple vista, cualquiera se preguntaría aquello de “qué hace un chico como él, en un deporte como este”, adaptando al 40×20 la popular canción de Burning. Es cierto, el de Zarauz es un chico normal en una disciplina de gigantes. Un jugador que no llega al 1,70 m de altura ni a los 70 kg de peso. Pero su falta de estatura y kilos lo compensa (y con creces) con una inteligencia en la pista fuera de lo normal. Descomunal. Ahí, es único también.

Y Miguel Velasco, lo sabe. Claro que lo sabe -también jugó como central y destacó más por su ingenio y su talento, que por su físico-. Y en el partido contra Benidorm, tuvo que volver a echar mano de este pequeño “fontanero” de la Asobal para desatascar un partido que se había puesto cuesta arriba contra Benidorm. Fernando Latorre, técnico visitante, planteó un partido desde el comienzo de siete contra seis en ataque. Pero esta arriesgada estrategia le dio buenos resultados hasta la primera mitad, cuando enfilaron el camino a los vestuarios con ventaja por la mínima (11-12).

Ahí cambió el partido. Las imprecisiones, por momentos, de los franjivinos quedaron atrás. No sé desperdiciaron tiros con la portería vacía, como en el primer parcial (al menos, dos de las manos de Jorge Pérez y otra de Eduardo Cadarso). Al buen nivel defensivo (a los dos generales, Sánchez-Migallón y Serradilla, se han unido dos buenos comandantes, Casado y Cadarso), se sumó el mayor acierto de Jorge Pérez bajo palos. Y todo ello, con la mayor puntería en ataque, bajo la batuta del chico de Zarauz. Que volvió a jugar todos los minutos de la verdad. Pocos centrales en Logroño han tenido menos recambio que Balenciaga para afrontar los momentos decisivos de los partidos.

Un encuentro que se resolvió con más dificultades de lo que señala el marcador final (31-24 para los riojanos) y que favoreció las rotaciones en la ya de por sí exigua plantilla franjivina. Otro día más, con Ceretta y Oswaldo, en la grada, lesionado. Aunque, eso sí, los toquecitos del segundo con el pie, en plan Pelé, con el balón de balonmano durante el calentamiento de sus compañeros, invita a pensar que su recuperación va por buen camino.

Algún apunte interesante más: Delcio Pina dejó los mejores momentos en el Palacio en el tramo final del partido. La grada, es cierto, se anima en cuanto el caboverdiano salta a la pista. Pocos jugadores se han visto en el Palacio con esas condiciones físicas y esa capacidad de salto y lanzamiento. Un jugador que debe dar un paso adelante para ayudar a abrir las defensas rivales.

Con este triunfo en el Palacio, Logroño suma 30 puntos en la clasificación cuando restan diez jornadas por jugar (más el partido aplazado contra el Guadalaja). Es la recta final del campeonato. La que determinará cuál será el puesto de honor de los riojanos. Si optarán a esa tercera plaza (la primera tiene color blaugrana, como siempre, y la segunda parece al alcance del Bidadosa) o se situarán en la zona media de la clasificación. 

Las últimas actuaciones de los riojanos invitan al optimismo. Un equipo capaz de superar todas las dificultades a su paso: la falta de patrocinador principal y un presupuesto menguante (problemas estructurales) o las lesiones de los laterales zurdos, la salida de uno de sus dos pivotes y una reciente y dolorosa derrota en Irún (cuestiones, las tres, coyunturales). Todo ello en medio de una pandemia sin un horizonte claro a la vista todavía. 

Y en una competición mucho más igualada y reñida entre los equipos de ‘la liga de los mortales’. Logroño ha alcanzado la misma puntuación que en la temporada pasada, suspendida por el covid, pero para ello ha debido jugar cuatro jornadas más. Los puestos altos de la clasificación cotizan al alza, pero Logroño-La Rioja, como siempre, es un valor seguro. Y este, sin duda, es el principal mérito de este equipo y este club. Ser capaz de mantener una trayectoria estable en lo deportivo y lo económico ante cualquier adversidad. 

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